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sábado, 31 de marzo de 2012


Del LibroMeditación, La primera y última libertad  

(de la 1ª parte )
EL FLORECIMIENTO DE LA MEDITACIÓN

La meditación no es un método hindú, no es una mera técnica, no puedes aprenderla. Es un crecimiento: un crecimiento de tu vivencia total, el resultado de vivir plenamente. La meditación no es algo que se pueda agregar a tu persona. No puede serte agregada; tan solo puede llegarte a través de una transformación básica, de una mutación. Es un florecimiento, un crecimiento. El crecimiento siempre es un todo, y no un agregado. Al igual que el amor, la meditación no puede serte agregada. Crece de ti, de tu totalidad. Tú debes crecer hacia la meditación.

EL GRAN SILENCIO

El SILENCIO SE ENTIENDE NORMALMENTE COMO ALGO NEGATIVO, algo vacío, una ausencia de sonido, de ruidos. Este malentendido subsiste porque muy poca gente ha experimentado alguna vez el silencio.
Lo que han experimentado como silencio es la ausencia de ruido. Pero el silencio es un fenómeno totalmente distinto. Es completamente positivo. Es existencial, no está vacío. Es el fluir de una música que nunca antes has oído, con una fragancia que no te es familiar, con una luz que solamente puede ser vista con los ojos interiores.
No es algo ficticio; es una realidad, y una realidad presente en cada uno, solo que nunca miramos hacia dentro.
Tu mundo interior tiene su propio sabor, su propia fragancia, su propia luz. Y es completamente silencioso, inmensamente silencioso, eternamente silencioso.
Nunca ha habido ningún ruido y nunca lo habrá. Ninguna palabra puede llegar hasta allí, pero tú sí puedes llegar.
El propio centro de tu ser es el centro de un ciclón. Lo que ocurra a su alrededor no le afecta. Es el silencio eterno: los días vienen y van, los años vienen y van, las épocas llegan y pasan. Las vidas vienen y van, pero el eterno silencio de tu ser permanece siempre igual: la misma música sin sonido, la misma fragancia divina, la misma trascendencia de todo lo mortal, de todo lo momentáneo.
No es tu silencio.
Tú eres el silencio.
No es algo que poseas; tú estás poseído por él, y esa es su grandeza. Ni siquiera estás ahí, porque incluso tu presencia sería un estorbo. El silencio es tan profundo que no hay nadie ahí, ni siquiera tú. Y este silencio te trae verdad, amor y millares de bendiciones más.


CRECER EN SENSIBILIDAD

La meditación te proporcionará sensibilidad y un gran sentido de pertenencia al mundo. Es nuestro mundo, son nuestras estrellas; no somos unos extraños. Pertenecemos intrínsecamente a la existencia. Somos parte de ella, somos su corazón.
Meditando te vuelves tan sensible que incluso la más pequeña brizna de hierba adquiere una inmensa importancia. Tu sensibilidad te concede la comprensión de que esa brizna de hierba es tan importante para la existencia como la mayor de las estrellas; sin ella, la existencia sería menos de lo que es. Esta pequeña brizna de hierba es única, irreemplazable, tiene su propia individualidad.
Y esta sensibilidad te traerá nuevas amistades: con los árboles, con los pájaros, con los animales, con las montañas, con los ríos, con los océanos, con las estrellas… La vida se enriquece a medida que crece el amor, a medida que crece la amistad.


AMOR: LA FRAGANCIA DE LA MEDITACIÓN


Si meditas, tarde o temprano llegarás al amor. Si meditas profundamente, sentirás que nace en ti un inmenso amor que nunca antes habías conocido, una nueva cualidad de tu ser, una nueva puerta que se abre. Te has convertido en una nueva llama que ahora quieres compartir.
Si amas profundamente, poco a poco serás consciente de que tu amor se está volviendo más y más meditativo. Una sutil cualidad de silencio está penetrando en ti. Los pensamientos van desapareciendo, aparecen pausas y… ¡silencios! Estás tocando tu propia profundidad.
El amor, si está bien encaminado, te vuelve meditativo.
La meditación, si está bien encaminada, te hace amoroso.


EL AMOR QUE ANHELAS NACE DE LA MEDITACIÓN, no de la mente. Ese es el amor del que estoy hablando continuamente.
Hay millones de parejas por todo el mundo que viven como si el amor estuviera presente. Están viviendo en un mundo de «como si». Pero claro, ¿cómo pueden ser felices? Carecen de toda energía. Intentan obtener algo de un falso amor, y un falso amor no puede repartir sus frutos. De ahí la frustración, de ahí el continuo aburrimiento, las continuas regañinas, las peleas entre los amantes. Tratan de lograr algo imposible: intentan hacer de su amor algo eterno, algo que es imposible, pues ha nacido de la mente y la mente no puede darte ni un atisbo de lo eterno.
Primero entra en la meditación, porque el amor emana de ella, es la fragancia de la meditación. La meditación es la flor, el loto de los mil pétalos. Deja que se abra, que te ayude a moverte en la dimensión de lo vertical, de la no-mente, del no-tiempo, y de repente verás que la fragancia está ahí. Entonces el amor será eterno, incondicional. Ni siquiera estará dirigido hacia alguien en particular, no puede dirigirse a nadie en particular. No es una relación, es una cualidad que te rodea. No tiene nada que ver con el otro. Tú amas, eres amor. Es entonces cuando es eterno: es tu fragancia. Rodeó a Buda, a Zaratustra, a Jesús. Es una clase de amor totalmente distinta, cualitativamente distinta.

COMPASIÓN

Buda definió la compasión como «amor más meditación». Cuando el amor no es solo un deseo del otro, cuando el amor no es solo una necesidad, cuando el amor es un compartir, cuando el amor no es el de un mendigo sino el de un emperador, cuando el amor no pide algo a cambio sino que da por el placer de dar. Si al amor le añades la meditación, su fragancia se libera en toda su pureza, el esplendor aprisionado se libera; eso es compasión. Compasión es el fenómeno más elevado. El sexo es animal, el amor es humano y la compasión es divina. El sexo es físico, el amor es psicológico y la compasión es espiritual.


ALEGRÍA PERMANENTE SIN RAZÓN ALGUNA

Y de pronto te sientes feliz sin ninguna razón especial. En la vida ordinaria, te alegras cuando hay un motivo: te has encontrado con una mujer hermosa, has conseguido el dinero que siempre quisiste o has comprado una casa con un jardín precioso. Pero estas alegrías no pueden durar mucho; son momentáneas, no pueden permanecer de forma continua e ininterrumpida.
Si tu alegría está causada por algo, desaparecerá, será momentánea, pronto te dejará sumido en una profunda tristeza. Estas alegrías acaban dejándote sumido en la tristeza. Pero hay una clase distinta de alegría que es un signo de confirmación: de pronto estás contento sin ninguna razón. No puedes decir por qué. Si alguien te pregunta «¿Por qué estás tan alegre?», no tienes respuesta.
No puedo explicar por qué estoy alegre. No hay razón. Simplemente es así. Esta alegría no puede ser perturbada. Pase lo que pase, continuará. Está allí, día tras día. Seas joven o viejo, estés vivo o estés muriéndote, siempre está ahí. Cuando hayas encontrado una alegría que perdure aunque las circunstancias cambien, es señal de que estás acercándote al estado búdico.


INTELIGENCIA: LA CAPACIDAD DE RESPONDER

La inteligencia es simplemente la habilidad de responder, porque la vida es un flujo. Tienes que ser consciente y ver qué te pide, cuál es el reto que te presenta la situación. La persona inteligente se comporta de acuerdo con la situación, mientras que el estúpido responde con frases hechas. No importa si estas provienen de Buda, Cristo o Krishna, el estúpido siempre lleva las escrituras con él, le da miedo depender de sí mismo. La persona inteligente depende de su propia visión, confía en su propio ser, se ama y se respeta a sí mismo. La persona no inteligente «respeta» a los demás.
La inteligencia puede redescubrirse. El único método para redescubrirla es la meditación. La meditación hace una sola cosa: destruye todas las barreras que la sociedad ha creado para impedirte ser inteligente. Simplemente quita los bloqueos. Su función es negativa: aparta las rocas que impiden que tus aguas fluyan, que tus fuentes se aviven. Todo el mundo tiene un gran potencial, pero la sociedad ha colocado grandes obstáculos que impiden desarrollarlo. Ha creado Murallas Chinas a tu alrededor; te ha aprisionado.
Inteligencia es salir de todas las prisiones y no volver a ellas. La inteligencia puede descubrirse a través de la meditación, porque todas esas prisiones existen en tu mente; afortunadamente no pueden alcanzar tu ser, no pueden contaminarlo, solo pueden ejercer su efecto sobre la mente. Si logras salir de tu mente podrás salir del cristianismo, del hinduismo, del jainismo, del budismo, y pondrás fin a todo tipo de desperdicios. Podrás hacer un punto y aparte.
Cuando estás fuera de la mente, observándola, cuando eres consciente de ella siendo un simple testigo, estás siendo inteligente. Descubres tu inteligencia. Has deshecho lo que la sociedad te ha hecho. Has destruido el daño, has destruido la conspiración de los sacerdotes y los políticos. Has salido de ahí, eres un hombre libre. De hecho, eres auténtica y realmente un hombre por vez primera. Ahora el cielo infinito es tuyo. La inteligencia te trae libertad, te trae espontaneidad.



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